Trastorno por consumo y adicciones
Las adicciones tienen un origen muy complejo, en donde coexisten factores genéticos, ambientales, familiares, personales y sociales. Se deben dar diversas circunstancias como haber tenido la sustancia adictiva disponible para su consumo, tener cierta predisposición genética para desarrollar una adicción, ya que no todas las personas que consumen una droga se hacen adictas a ella, tener una forma de ser que predisponga al consumo de sustancias, como tener inclinación por la búsqueda de nuevas sensaciones, ser impulsivo y no prever las consecuencias negativas de tus actos o, por el contrario, ser muy tímido e introvertido. En último lugar, deben darse una serie de situaciones familiares, sociales y económicas en tu vida para terminar desarrollando una adicción.
El uso excesivo de una sustancia adictiva (como pueda ser el tabaco, el alcohol, la cocaína o el cannabis) o de una actividad con riesgo de convertirse en adictiva (como el juego, el sexo o los videojuegos), puede potencialmente convertirse en una adicción. Es difícil establecer un límite entre el uso recreativo y el abuso, pero la presencia de problemas asociados al consumo nos delimita la frontera. Esos problemas suelen ser referentes a la salud física, la salud mental, la situación económica, el rendimiento académico y a las relaciones sociales.
El abordaje de las adicciones es de tipo multidisciplinar. El tratamiento de una adicción debe comenzar por un buen diagnóstico, que comprende valorar el estado de salud física, estado de ánimo, antecedentes familiares y situación sociofamiliar. Esta primera evaluación idealmente debe ser realizada por un psiquiatra. Los psiquiatras, como médicos, podemos hacer la valoración global del estado físico, solicitar un análisis de sangre, valorar la necesidad de una medicación y de una baja médica. Además, como expertos en salud mental, podemos hacer una valoración del estado de ánimo que pueda estar favoreciendo el consumo y generando malestar. Por último, al estar formada en psicoterapia, puedo planificar el tratamiento psicológico y el apoyo a las familias.
El tratamiento de las adicciones es voluntario, tiene que ser la persona implicada en la conducta adictiva quien consienta ser ayudado y quien reciba la ayuda. Lamentablemente, por la propia naturaleza de la enfermedad y por la neurobiología de las adicciones, el paciente puede no tomar conciencia a tiempo del problema y postergar la búsqueda de ayuda. Debido a esto, muchas veces son los familiares y amigos los primeros en reconocer el problema y en comprobar lo difícil y frustrante que puede ser intentar ayudarlos. Cuando la persona con una adicción no acepta la ayuda, no hay que desistir en apoyarla, aunque sin presionarla.
Si no estás seguro de cómo ayudar a tu ser querido, quizás te pueda ayudar consultar la situación con un profesional que te oriente.