Trastorno de ansiedad

Trastorno de ansiedad

La ansiedad es un estado emocional no placentero que se acompaña de nerviosismo y una sensación de desasosiego. Habitualmente, el miedo aparece en el mismo momento en el que se nos presenta el peligro (por ejemplo, al encontrarnos un animal feroz). Mientras que, la ansiedad puede aparecer al imaginar el peligro (ansiedad anticipatoria), tras desaparecer la amenaza o sin causa aparente. Tanto la ansiedad como el miedo se suelen acompañar de cambios físicos y conductuales.

Los cambios conductuales que se producen en situaciones de miedo o ansiedad, se relacionan con conductas de evitación (evitar el peligro o aquello que nos da miedo) o de lucha (como enfadarnos o querer tener la razón en una discusión). Mientras que los cambios físicos se producen, para preparar al cuerpo para luchar o huir. Por tanto, el corazón va a latir más deprisa, la respiración se acelera y nuestros sentidos se van a aguzar. Estos cambios físicos son útiles si nos tenemos que enfrentar a un atracador o a un animal salvaje, y se consideran adaptativos. Sin embargo, no van a tener utilidad en otras circunstancias en las que la amenaza no sea física. Para organizar las tareas domésticas, pagar las facturas o encontrar trabajo no necesitamos que nuestro cuerpo se prepare físicamente para luchar o huir. En los casos en los que la ansiedad no supone una mayor probabilidad de supervivencia es cuando decimos que es desadaptativa y puede convertirse en un trastorno mental.

Un cierto grado de ansiedad en determinadas circunstancias es necesario. Por ejemplo, estar un poco nervioso al enfrentarnos a un examen va a permitir que podamos concentrarnos mejor en la tarea y estemos motivados en hacerlo bien. Sin embargo, cuando la ansiedad supera un determinado umbral o se mantiene un tiempo muy prolongado, deja de considerarse adaptativa. Esta situación es la que marca el comienzo de un Trastorno de ansiedad, porque empieza a provocar angustia excesiva, malestar significativo y un empeoramiento en el rendimiento. Algunas personas tienen más tolerancia a la ansiedad que otras, pero todas pueden desarrollar un Trastorno de ansiedad. Para poder delimitar la línea que separa la ansiedad adaptativa del Trastorno de ansiedad debemos fijarnos en: la experiencia subjetiva del paciente, la interferencia con el día a día, la persistencia en el tiempo y la intensidad de los síntomas.

Tipos de Ansiedad

  • T. De pánico: Se caracteriza por ataques de pánico de extrema ansiedad, inesperados, recurrentes y de duración breve. Entre crisis y crisis, el paciente suele presentar una elevada preocupación e intenso temor a que se repita el ataque de ansiedad.

  • Agorafobia: Miedo y ansiedad ante un número elevado de situaciones donde escapar pueda ser difícil o embarazoso. En casos extremos, puede relegar a una persona a no salir de su casa durante un largo periodo de tiempo.
  • T. Estrés Postraumático: puede ocurrir a cualquier edad y se define atendiendo a una serie de criterios diagnósticos:
    1. En un primer lugar, es necesario que experimentar o presenciar una situación en la que se haya visto peligrar gravemente la propia integridad física o la de otras personas muy cercanas. Esto es lo que denominamos suceso traumático o, más comúnmente, trauma. Durante la exposición al suceso traumático es esperable responder con intenso temor, horror o sin esperanza de sobrevivir. En niños esta respuesta es distinta y pueden expresar un comportamiento desorganizado o agitado.
    2. En segundo lugar, tras el acontecimiento traumático, los síntomas propios de estrés postraumático deben perdurar durante un periodo mayor de un mes. Estos síntomas se engloban en tres grupos: estado de hiperactivación, evitación de los estímulos asociados al trauma y reexperimentación del suceso. La aparición de estos síntomas suele ser gradual y sumativa. Los primeros síntomas en aparecer lo hacen inmediatamente después de la exposición y el síndrome completo aparece dentro de los primeros meses siguientes al trauma. En algunos casos, no se llegan a cumplir todos los criterios diagnósticos hasta pasados meses, o incluso años.
    3. Por último, los síntomas deben provocar un malestar suficientemente importante o afectar considerablemente al desempeño social, familiar u ocupacional.
  • T. Ansiedad Generalizada: Ansiedad y preocupación excesiva en torno a múltiples situaciones. Se trata de una ansiedad no muy intensa, pero continua y ante cualquier factor mínimamente estresante.
  • T. Obsesivo- Compulsivo: El Trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones de forma recurrente. Estos síntomas deben ser lo suficientemente graves como para producir un malestar significativo, una excesiva pérdida de tiempo y un deterioro de la rutina general. Las personas con TOC, por lo general, suelen dedicar varias horas al día al pensamiento obsesivo y a realizar las compulsiones que lo calman. Esta dedicación y malestar generados suele provocar también un deterioro llamativo en la actividad cotidiana. La vida social se puede ver reducida, así como el rendimiento laboral y la confianza en uno mismo. En algunos momentos, el paciente llega a ser capaz de reconocer que lo que le ocurre es excesivo o irracional.
  • Fobia social: Temor persistente a situaciones de exposición social por miedo a ser analizados por los demás. Aparece una intensa vergüenza a ser valorado negativamente por los demás o a sentirse humillado.
  • Fobias específicas: Se trata de miedos a cuestiones concretas, normalmente relacionada con la sangre, animales, insectos, espacios pequeños, medios de transporte, etc.
  • Ansiedad por separación: Malestar excesivo y recurrente por la separación de las figuras de apego o del hogar. Muy frecuente en niños y niñas.
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